Hidrografía

Guadiana y embalse de Orellana

Ya hemos hecho mención en repetidas ocasiones al Guadiana y a la Presa próxima a la localidad. El Guadiana es un río muy irregular como casi todos los españoles, acentuándose esa característica en su tramo extremeño por no recibir afluentes de régimen nival o pluvionival procedentes de montañas, como ocurre con el Tajo, por lo que sufre unos estiajes muy acentuados.

Esto hizo necesario regular toda la cuenca del Guadiana, labor que se inició con la Ley de 7 de Abril de 1952 y que aún no ha sido terminada en la actualidad. Pues si bien se construyeron las presas de Cijara, García de Sola y Orellana, son a todas luces insuficientes, tanto para prevenir las riadas como para abastecer de agua, no solamente las 100.000 ha. acualmente en riego, sino hasta las 300.000 que son factibles de ser regadas.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana (C.H.G.) pone como ejemplo de la efectividad de los embalses construidos para prevenir riadas, la producida entre los días 15 de febrero y 5 de marzo de 1964, en que de no haber sido por las presas construidas se habrían alcanzado los 5.800 metros cúbicos por segundo el día 24 de febrero, quedando reducida a 1.210 m3/seg. en Orellana el día 27 del mismo mes. Pero con posterioridad se han producido verdaderas avenidas, en buenos años hidráulicos, en los que  se ha comprobado la insuficiencia de la capacidad de regulación de dichos embalses.

En el extremo opuesto, la sequía pertinaz de los últimos años ha puesto de manifiesto la debilidad de las infraestructuras hidráulicas y la necesidad de empezar a usar el agua de un modo más racional, pues el sistema tradicional de riego por gravedad es despilfarrador y urgen las reformas necesarias de infraestructuras, de enseñanza t concienciación a los agricultores de las nuevas técnicas de riego por goteo.

Ciñéndonos al término municipal de Orellana la Vieja, hemos de señalar que el río sirve de límite administrativo con Campanario, Esparragosa de Lares y La Coronada.

El uso que de las aguas del embalse se realiza ya queda reflejado anteriormente, añadir solamente que también se utiliza para la producción hidroeléctrica y el abastecimiento humano, sin olvidar el uso recreativo-deportivo y turístico que desde hace años se hace del embalse y que últimamente se intenta potenciar, tanto desde iniciativas de C.H.G como desde los ayuntamientos ribereños que han constituido la Mancomunidad Turística y Cultural de Lacimurga, como segundo intento mancomunado tras el fracaso de la que se constituyó a finales de la década de los 60 y principios de los 70 con el nombre de los Lagos.

Según el M.T.N. 1: 50.000, en las hojas publicas en 1940, por tanto anteriores a la construcción del Pantano, las tierras mejores que han sido inundadas eran las del Sureste, donde existían buenas y fértiles huertas, no como las que estaban al Oeste de la antigua Barca que enlazaba el camino vecinal que conduce a Campanario, que eran aprovechadas más para pastos aunque también se roturasen.

Teniendo en cuenta que la cota máxima de la Presa es la 320 y que antes de su construcción el Guadiana discurría entre las curvas de nivel de 280 m., resultan unos 40 metros de altura de tierras inundadas, siéndonos por el momento imposible calcular la superficie real inundada del término municipal.

Arroyos

En cuanto a los arroyos que desaguan en el Guadiana y que discurren por tierras del municipio, tenemos que citar el Arroyo de la Arrayanada, que nace cerca del pozo situado en el camino de la Sierra, a unos 370 m. de altitud aproximadamente, y que desemboca en el Arroyo del Carrascalejo, que nace en las proximidades de la Laguna del Santo y drena en las proximidades del Molino de Pepe el Chico, ya en la confluencia de los términos de La Coronada y Don Benito. Ambos arroyos —Arrayanada  y Carrascalejo— confluyen en la proximidad del límite de Orellana con Acedera, entre los caminos de Miajadas y el Bodonal. El Arroyo de la Arrayanada ve incrementado su caudal, cuando lo tiene, por otro arroyo que a su vez es consecuencia de la unión de otros dos, uno de los cuales nace en las proximidades del kilómetro 7’5 de la carretera de Acedera a Orellana y el otro al Oeste del kilómetro 8 de la citada vía.

Otro arroyo que nace dentro del término municipal y desagua, también dentro de él, en el Guadiana, es el que comenzando en las proximidades de la Laguna del Santo y con dirección Oeste que más tarde se torna al Sur, desemboca en las proximidades del Molino del Cañal y del camino que a él conduce.

Por último citar el Arroyo de los Aljibes, continuación de la Rejilla, que recibe todas las aguas del pueblo; así como el Arroyo Blanco y el que pasa por las traseras y casi paralelamente a la calle Calvario (la Correra se le denomina).

Lagunas

Aparte de la ya citada del Santo, solamente reseñaremos las del Camino de la Sierra, a escasos metros de la población y al Norte de la misma; la Laguna de la Albufera o Albuera al lado de la carretera de Acedera, entre los kilómetros 4 y 5; y otras dos más recientes construidas en dos arroyadas próximas también a la citada carretera (Charca de la Pizarra).

Fuentes pozos y manantiales

Fuentes existieron muchas dentro del término, quedando de ellas solamente leves recuerdos, pues el hecho de encontrarse algunas en tierras repobladas de eucaliptus las han secado hace ya bastantes años (otra de las muchas “ventajas” de estos vampiros vegetales).

Citaremos en primer lugar la Fuente de San José, la del Venero y la de San Juan, en las proximidades del Cerro del Viso. Más alejada, pero con una agua excelente, está la Fuente del Caño, en la base de la Sierra desde donde se puede pasar al Puerto y acceder al Valle por el camino de Pela. El Pozo de los Arreyanales, ya le citamos al indicar el nacimiento del Arroyo de la Arrayanada.

Otras fuentes dignas de ser mencionadas son: Fuente de la Dehesilla, situada en los Tercios, al Sureste del término. La Fuente de Matreboloso, de escaso caudal y situada en el Cerro Gordo en las proximidades de unos peñascos conocidos vulgarmente por el Castillo Montalbán. Fuente de la Tesora, en una vaguada que baja al río, por las traseras la calle Calvario. La Fuente del Cura, cerca de la ya citada de la Dehesilla. El Manantial de Maiserrana, entre el Cerro Gordo y el Cerro de la Herrería. Y las Fuentes del Ladrillar y de la Pizarra, ambas en las proximidades de la Laguna del Santo.

Dentro del núcleo urbano del pueblo citaremos la popular Fuente Basta en la actual plazuela del Pilar, que actualmente está cubierta y aún sigue manando agua que se pierde inutilmente por el saneamiento del pueblo. Su recuperación podría ser emprendida, sobre todo para compensar las épocas de sequía en que hay una gran demanda de agua fina procedente de la Fuente del Caño, cuya conducción al pueblo se acometió en los años 80 y de la que existen tres puntos o fuentes urbanas.

Molinos hidráulicos

Volviendo al río Guadiana —para acabar este capítulo— queremos dejar constancia de que antes de la construcción del Pantano y del uso generalizado de la enegía eléctrica en las industrias panificadoras y harineras el aprovechamiento de la corriente del Guadiana como fuerza motriz de las enormes piedras o muelas de los molinos de cereales, es fácilmente comprobable por el número de molinos hidráulicos. Encontramos dos de ellos en el término de Orellana, el Molino del Cañal y el que está casi en el vértice Sureste hoy cubierto por las aguas del embalse; y uno en el término de Campanario, el Molino del Conejo.

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