Suelos

Antes de pasar al análisis de los tipos de suelos existentes en el término municipal de Orellana la Vieja quisiéramos hacer algunas consideraciones sobre la importancia de los suelos como condicionantes de los aprovechamientos agropecuarios, características geológicas de los mismos según el material del que proceden y algunos conceptos sobre el perfil de un suelo y sus horizontes.

El suelo es uno de los mayores condicionantes que encuentra el hombre al actuar sobre un medio natural con vistas a la explotación del mismo por medio de actividades primarias (agricultura y ganadería). Los factores que inciden en la formación de los suelos son múltiples, destacándose la roca madre o sustrato geológico, el clima, topografía, hidrografía, vegetación natural y la acción de otros seres vivos entre los que se encuentra el mismo hombre. Antes de seguir adelante intentaremos definir lo que se entiende por suelo. Es la parte superior de la corteza terrestre que sirve de sostén, junto con la atmósfera, de la vida en todas sus manifestaciones, y de la que son escalón primario las plantas verdes como productoras de alimentos.

La génesis o formación de los suelos será uno de los factores determinantes de los mismos, por lo que su conocimiento nos llevará al de sus características de poder de retención del agua, elementos nutritivos, profundidad y estructura, cultivos más favorables, erosionabilidad, etc. De aquí se deduce la importancia que tiene el conocer la estructura de los suelos y su clasificación. Ésta se realiza atendiendo a diversos aspectos, siendo uno de los más importantes el desarrollo de su perfil, que a su vez depende del grado de evolución o transformaciones que ha sufrido la roca madre por los factores que enumerábamos anteriormente.

El perfil de un suelo es un corte o sección vertical del mismo, en el que podemos observar las capas u horizontes que lo forman y son el resultado de transformaciones físicas, químicas y biológicas. Los horizontes o capas se clasifican, de menor a mayor profundidad, en A, B, C y D; distinguiéndose dentro de cada horizonte varios subtipos.FUENTE: Reelaborado de A. Guerra Delgado y F. Monturiol Rodríguez: Explicación del Mapa Provincial de suelos. C.S.I.C. Madrid 1968, editado por la Diputación Provincial de Badajoz, pp. 19-22.

No vamos a entrar en detallar la clasificación de todos los suelos, pues sería una labor ardua y complicada —tampoco tenemos la seguridad de ser capaces de realizarlo con un mínimo de calidad y fácil comprensión— por lo que nos limitaremos a la descripción de los tipos de suelos existentes en nuestro término municipal. No obstante, incluimos la clasificación de los suelos de la provincia de Badajoz realizada por A. Guerra Delgado y F. Monturiol Rodríguez, a cuya obra remitimos para mejor entender dicha clasificación.

En el término municipal de Orellana la Vieja existen cuatro tipos básicos de suelos. Son los siguientes:

  • De entre los suelos poco evolucionados: Suelos aluviales.
  • De los suelos con horizonte (B) estructural: Tierra parda meridional y xeroranker de erosión sobre pizarras.
  • De los suelos con horizonte B textural: Suelo pardo mediterráneo sobre pizarras.
  • De los suelos ferruginosos: Rotlehm sobre pizarras.

Veamos una breve descripción de cada uno de los tipos de suelos representados en el término de Orellana:

Suelos aluviales

De los suelos poco evolucionados con perfil (A)/C, tenemos representación en los suelos aluviales formados por sedimentos arrastrados y depositados por el río Guadiana en épocas recientes. Se encuentra este tipo de suelos en las márgenes del Guadiana, en nuestro caso en la margen derecha, desde le Molino del Cañal hasta el final del límite administrativo de Orellana, pasada la Isla de Perales —formada toda ella por aluviones profundos y explotada mediante riegos intensivamente— en una franja cuya anchura oscila entre los 250 y los 750 metros, frente a la mencionada isla.

Químicamente se caracterizan estos suelos por ser pobres en nutrientes, necesitando abonados constantes; el PH suele ser ligeramente ácido; siendo, por el contrario, sus propiedades físicas catalogadas de excelentes debido a su textura areno-limosa, —terreno muy suelto y aireación excelente— con profundidades superiores al metro, encontrándose bajo los sedimentos abundantes cantos rodados de cuarcita no cementados. Al encontrarse en zona llana la erosión es prácticamente nula —a no ser que sobrevengan riadas— deduciéndose de todo ello sus estupendas cualidades productivas mediante el riego. Todo ello es bien patente, por cuanto las escasas tierras del término municipal puestas en riego son éstas, conocidas por vegas de la Dehesilla, siendo unas 16 hectáreas aproximadamente.

Tierra parda meridional y xeroranker de erosión sobre pizarras

De este tipo de suelo hay representación en el término en dos zonas bien delimitadas.

En el cuadrante Noreste del término, más concretamente en el área delimitada por la curva de nivel 400 metros o como mínimo la de 440 metros, que bordea la Sierra y, al Sur y al Oeste, por el camino que va desde el de Navalvillar de Pela a la laguna de la Albufera o Albuera, y desde ella en línea recta al Norte hasta el límite administrativo con Acedera. Es una zona que también puede identificarse fácilmente en el Mapa Topográfico Nacional 1: 50.000, ya que está marcada por la discontinuidad de las tierras de labor de los Sevellares por el Noreste.

La otra zona —más importante cuantitativamente— es el Sur y Suroeste del término municipal. Por ser más explícitos señalaremos por límites el Guadiana al Sur —excepto la zona aluvial ya señalada— y al Norte, el núcleo urbano de Orellana y el arroyo Carrascalejo, o más al Norte aún por el camino de la Suscripción. La topografía es alomada y formada por vaguadas que vierten al Guadiana y, por tanto, favorecen el proceso erosivo al estar el terreno deforestado; pues las repoblaciones de eucaliptus realizadas al Sur del pueblo no evitan gran cosa, ya que al realizar labores profundas al plantar han removido el escaso perfil fértil de estos suelos, quedando sin cobertera herbácea, que no es favorecida precisamente por esta especie arbórea ya que el principio activo contenido en su hojas —eucaliptina— impide una completa actividad microbiana en estos suelos.

Los suelos de tierra parda meridional tienen perfil A/(B)/C, aunque debido a la erosión pueden ser catalogados, en nuestro caso de xeroranker (por su escasa profundidad y vegetación adaptada a suelos secos) al ir perdiendo paulatinamente el horizonte (B), acabando en suelos poco evolucionados. Las características más notables, aparte su poca profundidad (0-15 cm. para los horizontes A y (B)) vienen dadas por el PH, de neutro a ligeramente ácido; no poseen CO3Ca; el horizonte es de pequeño espesor, de color pardo y la textura puede ser limo-arenosa con un contenido en materia orgánica entre el 2 y el 3 %. Su horizonte (B) está formado por la desintegración física del material originario (horizonte C), en nuestro caso de rocas metamórficas como la pizarra. Son terrenos fácilmente erosionables, como ya dijimos, permeables y poca capacidad de retención de agua, por lo que la paulatina deforestación de especies autóctonas, acelera la erosión. Debido a ello las roturaciones agrícolas no son beneficiosas, debiéndose dedicar esos terrenos para producción de pastos para la ganadería lanar, esto es, mantener el ecosistema de la dehesa o intentar recuperarlo como medio de conservar el suelo y obtener una cierta productividad acorde con los recursos naturales disponibles.

Suelo pardo mediterráneo sobre pizarras

De entre los suelos con horizonte Bt, argílico o textural, el enunciado está representado en nuestro término en la zona central, Norte y Noreste. Corresponde, por tanto, a la unidad topográfica más llana y suave constituida en la penillanura de nuestro término —con altitudes entre los 340 y 380 metros— conocida por Sevellares.

Los suelos pardos mediterráneos sobre pizarras tienen un perfil Ap/Bt/Ca/C, que pasaremos a detallar a continuación junto con sus características más notables.

Estos suelos se desarrollan sobre pizarras de origen cámbrico y en superficies llanas o ligeramente onduladas, por lo que la erosión no es fuerte. La presencia del horizonte Ap u horizonte antrópico es debido a la acción humana, como indica su nombre, que mediante labores agrícolas ha mezclado horizontes, en este caso el A y el Bt. Este horizonte Ap es de color pardo con abundancia de cantos de cuarcita angulosos y espesores variables (20-25 cm. es lo normal en estos suelos).

El horizonte Bt, llamado textural o argílico, es lo que caracteriza a estos suelos y los confiere extraordinarias cualidades como después veremos. Contiene altas proporciones de elementos finos y arcillosos de color pardo oscuro, de 30 a 50 cm. de espesor aproximado. Los agregados de cantos procedentes de la Sierra están cubiertos de películas de arcilla (coating), y, además de ser ricos en nutrientes, posee un excelente poder de retención del agua.

El horizonte Ca suele ser una acumulación de CO3Ca en los intersticios de las pizarras. A veces, en vez de Ca, posee un horizonte BC de transición ente la roca madre y el Bt que hemos descrito, caracterizado por recubrir la arcilla de las pizarras.

El PH de estos suelos oscila alrededor de 7, por tanto, neutro. Rivas Godoy en su obra Vegetación y flórula de la Cuenca del Guadiana (pág. 85), recoge los siguientes datos para Orellana la Vieja en los horizontes más superficiales:

                                                              PH

Zona silícea (cultivos)                          6’4

Zona de calerizo (cultivos)                  7’1

En definitiva, el suelo pardo mediterráneo, en nuestro término, es relativamente profundo, rico en sustancias nutritivas, PH neutro con ligeras variaciones en ambos sentidos (ácido o básico) y con gran poder retentivo del agua, lo que le dota de unas estupendas características para el cultivo de secano. Actualmente su aprovechamiento se realiza con todo tipo de cultivos de secano, desde los cereales a las leguminosas —alternancia típica nitrogenante— así como melones de excelente calidad debido a la humedad almacenada en los horizontes inferiores permitiendo estos cultivos de primavera y verano sin necesidad de riegos. El plan de regadíos del Canal de Extremadura Central o de las Dehesas (popularmente conocido por cota 400) podría afectar estas tierras con la consiguiente mejora de productividad al aplicar cultivos intensivos de verano, aunque las dificultades técnicas del proyecto de regadíos —modificado para sacar agua del embalse de Puerto Peña desde la cota 350— ha creado incertidumbre, pues será necesario elevar el agua con el consiguiente encarecimiento, que quizás pueda compensarse con la menor cantidad de agua que consumirían estas tierras.

Suelos ferruginosos: Rotlehm sobre pizarras

El cuarto tipo de suelo de nuestro término municipal corresponde al orden de los ferruginosos y ocupa, según el Mapa Provincial de Suelos, todo el área correspondiente a la Sierra.

Como característica que lo distingue de otros suelos es el color rojo debido a la gran concentración de óxidos de hierro que contiene. Esto hace que se le empareje con los Suelos Rojos Mediterráneos y con la Terra Rossa, aunque las diferencias existen, como luego veremos, teniendo en común que tanto en el suelo Rojo como en el Rotlehm se da el proceso de rubefacción (fenómeno al que deben su coloración rojiza y consistente en la liberación de óxidos de hierro debido a la alteración química producida por las precipitaciones y posterior desecación del terreno).

Las diferencias más notables del Rotlehm con el Rojo mediterráneo es su mayor concetración de óxidos ferruginosos envejecidos e inactivos en la arcilla; más baja relación de sílice-aluminio; ausencia de CO3Ca y PH ácido. Esto en cuanto a sus características químicas. En lo que respecta a su localización geográfica el Rotlehm existe en zonas de fuertes pendientes y poco pobladas, en oposición a los suelos Rojos que se localizan en llanuras y se utilizan para el cultivo intensivo debido a su calidad agrícola.

El Rotlehm tiene un perfil Ap/Bt/BC/C con discontinuidades en sus horizontes. El horizonte Ap es alóctono (acumulaciones debidas a la erosión) por haber perdido su horizonte orgánico y posee una profundidad de unos 30 cm. y textura limo-pedregosa de cantos angulosos, no rodados, de cuarcita provenientes de las cresterías cuarcíticas de la Sierra

El horizonte Bt tiene un intenso color rojo, profundidad de unos 50 cm. —cuando no ha sido erosionado— y textura arcillosa.

El horizonte BC, con características del Bt y del C, alcanza grandes profundidades, tiene color rojo y gris claro, y conserva indicios de la estratificación de la pizarra.

El horizonte C está constituido por pizarras cámbricas en nuestro caso.

El aprovechamiento principal que se hace de estos suelos en nuestro término es olivarero. Para ello se han construido peanas, con piedras cuarcíticas, que aterrazan la pendiente de la Sierra evitando en gran medida la pérdida de suelo a lo que también contribuye el enraizamiento de los olivos. Las partes más agrestes, próximas a las crestas, están invadidas por vegetación arbustiva propia de los ecosistemas mediterráneos. Por último, en las zonas en que existen manantiales o se han excavado pozos el aprovechamiento se hace con huertos, algunos de considerable extensión y rendimiento.

Sólo nos resta añadir que esta reseña y distribución geográfica de los tipos de suelos del término de Orellana la Vieja se ha realizado basándonos en material cartográfico y bibliográfico, complementadas con observaciones sobre el terreno y testimonios de agricultores locales; faltando un verdadero estudio edafológico basado en el trabajo de campo mediante el muestreo de perfiles y análisis físico-químicos y biológicos de nuestro suelo.

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